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A LA OPINIÓN PÚBLICA


EL CASO DE LOS AIRES DE POLVOS AZULES: UNA HISTORIA QUE EXIGE UN FINAL CON JUSTICIA.

Durante toda mi carrera como abogado el caso de Polvos Azules es uno de los que más me impactó. Es una historia de ambición, traición e injusticia, y un manual -pre Orellana- sobre cómo apropiarse de bienes utilizando la ley. La cuento de manera muy resumida.

En el año 1997, los comerciantes de Polvos Azules querían construir su Centro Comercial, por lo que contrataron a Constructora Villasol (empresa del Grupo Muncher). Esta empresa para abaratar los costos de la construcción les propuso comprar los aires del centro comercial por US$ 4 millones de dólares. Los comerciantes aceptaron. Pero, sus ex directivos vendieron los aires no a Villasol por US$ 4 MM, sino a Promotora Delsol (formada por los mismos miembros de la familia Muncher), a US$ 1 MM.

Estos ex directivos, además y sin que nadie supiera, le vendieron a Delsol las áreas comunes del Centro Comercial y el derecho de integrar arquitectónicamente otro centro comercial que el mismo Grupo Muncher iba a construir en un terreno que tenía al costado. A cambio Villasol iba a “reducir” los costos de la construcción en US$ 3 MM.

Los ex directivos no tenían poderes para vender los aires, por lo que promovieron la conformación de una nueva asociación (la Asociación de Propietarios del Centro Comercial Polvos Azules), y al aprobar el acta con sus estatutos ya firmados, adujeron que tenía errores de redacción, por lo que pasaron nuevamente el acta para que los asociados -entonces no más de 50- la firmen. Sin embargo, el acta no fue la misma, dichos ex directivos habían agregado dentro de sus facultades “vender los aires”. Con estas facultades truchas, concretaron la venta.

El US$ 1MM nunca se pagó. En la Escritura Pública de CV se indicó que US$ 160,000 se habían pagado con anterioridad a la firma de dicha EP, pero sin precisar fecha ni medio de pago. Por un monto de US$ 300,000 el Grupo Muncher entregó un cheque, pero los ex directivos lo endosaron inmediatamente a su girador, quien lo depositó en su propia cuenta bancaria. El saldo del US$ 1 MM fue “compensado” con una deuda que los ex directivos fabricaron, comprando 52 tiendas que Delsol construiría en un futuro sobre los aires, al triple de su valor original.

El mismo día de la venta (27 de diciembre de 1997) los ex directivos emitieron una factura por el US$ 1 MM, pero tan burda fue esta operación que la misma factura tenía fecha de impresión el 18 de enero de 1998.

Por otro lado, los US$ 3 MM que supuestamente reducirían los costos de la construcción del Centro Comercial, en realidad beneficiaron al propio Grupo Muncher. En efecto, en la misma Escritura Pública de CV se indicó que este monto sería utilizado para: (i) reforzar las columnas a fin de que soporten los nuevos pisos de propiedad de dicho grupo, y (ii) construir los accesos al centro comercial del Grupo Muncher. Es decir, no se redujo en nada los costos de construcción del Centro Comercial.

Poco tiempo después de que Promotora Delsol “compró” los aires, vendió el 50% de los mismos a Recursos Naturales (también del Grupo Muncher). Luego ambas empresas aportaron los aires a Promotora Progreso (sí, también del Grupo Muncher) por un valor de US$ 3.3 MM. Todos estos actos y varios al medio (en total casi 10 Escrituras Públicas, fueron inscritas en Registros Públicos recién en el año 2004 (7 años después de la venta). Recién allí los asociados se enteraron de lo que habían hecho sus ex directivos.

Con el aporte de los aires a Promotora del Sol, el Grupo Muncher pretendió saltarse del plazo de prescripción de 10 años para que los afectados demanden la nulidad de las transferencias, al plazo de caducidad de 2 años para demandar la nulidad de un acuerdo societario (un típico fraude a la ley). De hecho en el proceso, los mismos abogados del Grupo Muncher que estructuraron esta operación, alegaron la caducidad.

Todas estas afirmaciones han sido consideradas como hechos probados en la sentencia de la Primera Sala Civil de Lima que declaró FUNDADA la demanda de los asociados de Polvos Azules, disponiendo la nulidad de todos los actos mediante los cuales se les despojó de su propiedad. Ahora el caso se encuentra en la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema pendiente de que se resuelvan las casaciones interpuestas por las empresas del Grupo Muncher.

IDL ha emitido un amicus curiae sobre este caso de transcendencia social (adjunto el documento).

Son 2,000 familias de pequeños comerciantes que confían que la Corte Suprema, después de casi 8 AÑOS de iniciado el proceso, decida con justicia y les devuelva sus aires, actualmente valorizados en más de US$ 40 MM.

Pd.- Dejo constancia que hace más de un año dejé de intervenir como abogado en este caso. Lo comento porque se trata de una historia en la que claramente expertos en hacer de lo negro, blanco y lo cuadrado, redondo, con la ayuda de unos “felipillos”, se levantaron en peso a 2,000 pequeños comerciantes. Y frente a eso no puedo callar ni permanecer indiferente.
Sumilla presentada al IDL

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